martes, 25 de septiembre de 2007

el sermón del monte

Uno de estos domingos, Joan nos pidió que reflexionaramos sobre el Sermón del Monte y sacáramos algunas conclusiones. Me inquietó esta idea, porque aunque una vez lo intenté nunca he visto el Sermón del Monte como un todo, sinó como tres capítulos divididos y separados, de Mateo. Una vez leí que Gandhi creía que si siguieramos el Sermón del Monte, se acabarían los problemas. Así que tenía curiosidad por profundizar más sobre este pasaje, ya sí lo he hecho.
Jesús vió a una multitud y quiso enseñarles algo, así que subió al monte, y los discípulos se acercaron a Él así el empezó a hablar.
Jesús nos retó a marcar una diferencia con el resto del mundo viviendo las Bienaventuranzas, que nos alientan a ser humildes, mansos, sencillos y misericordiosos, a ser como Jesús, aunque eso suponga burla o persecución, igual que sufrieron los profetas. Jesús nos recordó que debemos marcar la diferencia porque somos la sal y la luz, y como tal debemos alumbrar con nuestra bondad, no para ser exaltados, sinó para que Dios sea exaltado en nosotros, y así la gente vea a Dios en nosotros. ¿Alumbrar con la bondad? Ahí Jesús empieza a especificar;
- amar a nuestros hermanos, procurando siempre la reconciliación
- ser puros en nuestro corazón y fieles a la pareja
- decir siempre la verdad
- amar a nuestros enemigos, haciendo a todo hombre lo que nos gustaría que nos hicieran a nosotros
- perdonar
- orar con sencillez y en intimidad, diciéndole a Dios lo que hay en nuestro corazón
- no tener tesoros en la tierra
- no amar el dinero
- no afanarnos por el dinero, la ropa, la comida... porqué Dios nos cuida
- buscar el reino de Dios, porqué Él se ocupa de todo lo demás
- no juzgar
- pide, llama, y busca
- guárdate las falsas enseñanzas (por sus acciones sabes si una persona ama a Dios, si cumple todo esto)

Si procuramos seguir estas enseñanzas seremos como un hombre que edifica su casa sobre la roca, que aunque vengan tormentas no cae.

Creo que Gandhi tenía razón, todo esto es una buena manera de vivir una vida, es la mejor manera, es la manera que Jesús enseñó, y no son unas normas que cumplir como una obligación (aunque puestas así parezcan una lista de reglas), son consejos para vivir una vida feliz, para vivir en paz, para parecernos más a Jesús y darle lugar en nuestro corazón. Realmente creo que Jesús marcó la diferencia en su tierra y a través de los años y de la historia, por seguir una vida así, además de ser el Hijo de Dios y morir por nuestros pecados. Y nosotros debemos llevar a Jesús a esta época, siguiendo su ejemplo, sentémonos al pie del Monte (mateo, capítulos 5, 6 y 7)y escuchemos lo que nos quiere enseñar y luego hagámoslo.

No hay comentarios: